1. No revisar bien la base antes de empezar
Un parquet perfecto sobre una base irregular acabará mostrando juntas abiertas, crujidos y zonas hundidas. Es clave revisar que la solera esté nivelada, firme y seca antes de colocar nada encima.
2. Elegir cualquier parquet sin pensar en el uso real
No es lo mismo un piso de alquiler turístico que una vivienda de una pareja sin niños. Elegir un parquet demasiado delicado para un uso intenso suele acabar en frustración y gastos extra en poco tiempo.
3. Olvidarse de las juntas de dilatación
La madera se mueve. Sin juntas de dilatación bien planteadas en perímetro y pasos de puerta, el parquet puede levantarse, sobre todo en pisos muy expuestos al sol.
4. No coordinar la instalación con el resto de la obra
El parquet debería entrar cuando la obra “sucia” ya ha terminado. Pinturas, yesos y humedades de obra fresca son enemigos claros de una buena instalación.
5. Escatimar en adhesivos o bajo-parquet
Un buen adhesivo y una base adecuada mejoran el confort acústico y alargan la vida del suelo. Ahorrar en estos puntos suele salir caro a medio plazo.
6. No proteger bien el parquet hasta el final de la reforma
Si después de instalarlo entran otros gremios sin protección adecuada, es fácil acabar con golpes y rayas antes incluso de estrenar la vivienda.
7. No dejar por escrito lo que incluye la instalación
Un presupuesto poco claro lleva a malentendidos: quién mueve muebles, qué pasa con rodapiés, qué pasa si aparecen problemas en la base… Mejor dejarlo todo detallado desde el inicio.
Podemos revisar contigo el proyecto, visitar la vivienda y darte un presupuesto claro que evite sorpresas.