1. Limpieza diaria y semanal
El enemigo número uno del parquet no es la fregona, son las pequeñas partículas de arena y polvo que actúan como lija cuando caminamos encima. Por eso lo más importante es retirar esa suciedad con frecuencia.
- Barrido suave o aspirador con cepillo para parquet, 2–3 veces por semana.
- Paño ligeramente humedecido o mopa de microfibra para repasar cuando haga falta.
2. Fregado: con qué frecuencia y con qué productos
El parquet se puede fregar, pero siempre con poca agua y los productos adecuados.
- Usa poca cantidad de agua y bien escurrida.
- Elige un limpiador neutro específico para parquet.
- Evita productos agresivos: amoniacos fuertes, lejía o multiusos muy abrasivos.
3. Errores que acortan la vida del parquet
- Dejar agua estancada tras una fuga o fregado demasiado abundante.
- Usar vapor de forma habitual (puede abrir juntas y levantar el acabado).
- No poner fieltros en patas de sillas y mesas.
- Arrastrar muebles pesados sin protección.
4. Pequeños gestos que marcan la diferencia
- Alfombra o felpudo en la entrada para atrapar arena y piedrecitas.
- Fieltros en patas de sillas, mesas y butacas.
- Levantar muebles para moverlos siempre que sea posible.
- Limpiar rápidamente cualquier líquido derramado.
5. Cada cuánto conviene un mantenimiento más profundo
Dependiendo del uso, cada cierto tiempo conviene hacer una limpieza técnica o un mantenimiento profesional del acabado, especialmente en zonas de mucho paso como pasillos o zonas de estar.
Podemos valorar si bastaría con un mantenimiento por zonas o si ya compensa plantear un lijado completo.